En una mañana llena de inspiración y descubrimientos, la Fundación Infocentro Mérida visitó a las pequeñas de la Fundación Jardín de la Esperanza en el sector Los Curos. El encuentro, realizado para celebrar el día de la mujer y la niña en la ciencia, transformó el espacio en un centro de innovación y alegría. Para muchas de estas niñas, fue la primera vez que sintieron que el mundo de la tecnología también les pertenece y que sus ideas pueden convertirse en grandes proyectos.
Las facilitadoras de los centros fueron las encargadas de guiar este viaje, presentando de forma sencilla y divertida el kit tecnológico Ultimate 3.0. Con mucha paciencia, mostraron cómo la robótica no es algo lejano o imposible, sino una herramienta para crear y solucionar problemas de la vida real. Las niñas interactuaron directamente con los componentes, perdiendo el miedo a lo desconocido y dejando que su curiosidad natural liderara cada paso del proceso de aprendizaje.
Esta experiencia práctica permitió que las participantes no solo vieran cables y sensores, sino que exploraran su propia creatividad y pensamiento lógico a través del juego. Al manipular estas herramientas de vanguardia, se busca despertar en ellas una vocación científica que las acompañe durante todo su crecimiento personal. El objetivo es que cada niña se sienta capaz de soñar con ser ingeniera, científica o inventora, rompiendo barreras y confiando plenamente en su talento y sus capacidades.
Más allá de una visita de un solo día, este encuentro permitió sellar compromisos importantes para seguir llevando conocimiento a la comunidad de la urbanización Osuna Rodríguez. Se han planificado nuevos talleres de robótica y jornadas de formación en comunicación popular para brindar un apoyo integral a la noble labor social de la Fundación Jardín de la Esperanza. De esta manera, se crean redes de apoyo donde la tecnología y la comunicación se convierten en puentes para el desarrollo de todas las familias.
Con estas acciones, Infocentro Mérida reafirma su misión de llevar la alfabetización tecnológica a cada rincón del estado, priorizando siempre el lado humano y social. Al empoderar a las comunidades merideñas, se garantiza que el acceso a la ciencia sea un derecho compartido y una realidad que transforma vidas. Estas niñas son el semillero de un futuro más brillante, donde la innovación y el corazón se unen para construir un país lleno de nuevas oportunidades para todos.
Prensa Infocentro Mérida | Walter Guillén
