La tercera semana de las «Vacaciones Robóticas 2026» se convirtió en un escenario lleno de energía, descubrimientos y sonrisas para cada uno de los niños y niñas que forman parte de esta aventura. Durante estos días, nuestros espacios no solo se llenaron de cables y piezas de colores, sino también de una curiosidad inagotable que impulsó a los pequeños a perder el miedo a la tecnología. A través de dinámicas sencillas y muy creativas, los jóvenes participantes dieron forma a sus primeras ideas en tres dimensiones, armaron circuitos eléctricos con sus propias manos y aprendieron a darle órdenes lógicas a sus pequeños inventos para verlos cobrar movimiento.
Más allá de los componentes informáticos, el verdadero propósito de este encuentro es encender esa chispa de asombro que convierte el juego en un aprendizaje significativo para la vida. Al brindarles a los niños un espacio donde equivocarse es parte de la diversión y encontrar soluciones es un logro colectivo, se promueve el pensamiento crítico, la confianza en sí mismos y el trabajo colaborativo desde temprana edad. Cada jornada busca demostrarles que la innovación no es un asunto lejano o complicado, sino un camino apasionante al que todos pueden acceder cuando se les brinda la oportunidad adecuada.
El motor principal de esta experiencia es sin duda la emoción contagiosa con la que los pequeños celebran sus avances cotidianos. Un momento verdaderamente especial de la semana lo protagonizó la niña Nicol Ferrer, quien con mucha paciencia y determinación asumió el reto de programar la placa Autana hasta lograr que el robot del Kit Ultimate realizara sus primeros movimientos con total éxito. Su cara de orgullo al ver marchar su prototipo reflejó la esencia de este proyecto: transformar el esfuerzo individual en una alegría compartida que inspira a todo el grupo a seguir creando sin ponerse límites.
Con cada circuito conectado y cada línea de código entendida, estos jóvenes talentos demuestran que el futuro ya se está construyendo con imaginación y corazón en nuestras comunidades. Las Vacaciones Robóticas continúan dejando huellas imborrables en la infancia, reafirmando que la tecnología cobra su verdadero sentido cuando sirve para despertar sueños, cultivar el talento propio y formar seres humanos más preparados y seguros de sus capacidades para el mañana.
Prensa Infocentro Trujillo | Norella Palomares



